
Medicar la distracción?
En los últimos años se le ha dado gran difusión mediática a los diagnósticos de Trastorno por déficit de atención (ADD) y Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADDH) que se le dan a niños y jóvenes que manifiestan labilidad de atención, estados de inquietud o ansiedad, dificultades para concentrarse en su actividad escolar. Dentro de los mensajes que se difunden solo se habla de ciertas medicaciones (en especial la Ritalina) como terapéutica posible asegurando que no son adictivas y que se han identificado pocos efectos colaterales a largo plazo. Lo llamativo es que dentro de esa difusión no se señala que existen gran cantidad de especialistas que investigan sobre el tema y que se oponen a dichos diagnósticos y a la terapéutica misma ofreciendo una cuidadosa fundamentación de sus objeciones. La Food and Drug Administration ha situado a la Ritalina en la misma categoría que la cocaína, con efectos colaterales muy peligrosos. Teniendo en cuenta que no sería la primera vez que diagnósticos y tratamientos puestos de moda y masivamente aplicados se revelen inconsistentes a través del tiempo, es imprescindible que padres, docentes y profesionales conozcan también las advertencias que se hacen en relación a estos temas y que se oponen radicalmente a aquello que se intenta vender tan seductoramente. Como Psicopedagoga, frente a la cantidad de personas que actualmente toman Ritalina en nuestro país y en el mundo, considero necesario abrir un espacio que nos permita comenzar a pensar desde otro lugar estas temáticas relacionadas con el aprender para que padres y docentes puedan consolidarse como verdaderos protagonistas del proyecto que intentan construir con sus niños y jóvenes.
ERICA FAERMAN

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