
Tiempo, al tiempo de Jugar
Jugar sin la demanda del otro y sin la exigencia de la necesidad.
Hay cada vez mayor cantidad de seductoras actividades que van delineando el papel de la infancia. En la actualidad se ha invertido la situación, el tiempo de jugar pasa a ser juego-actividad y el niño ocupa el lugar de objeto pasivo. La tendencia actual trivializa la aventura infantil. El niño excluido del placer de jugar, de crear queda inmóvil y son los demás los que organizan/coordinan sus juegos y tiempos para jugar. El niño zapping, procura no dejar pausas, ni espacios, ni silencios, no elige a que jugar pasa de una actividad a otra indistintamente. Cual es el tiempo destinado para el juego corporal? Jugar a ser mamá, papá, disfrazarse, pintarse, hablar, hacer como si comieran, durmieran, etc es una forma maravillosa de experimentar el mundo adulto tan deseado como temido. Los grandes no tienen tiempo para jugar con los chicos y se sienten bien llenándolos de actividades relacionadas con el éxito, el poder, el prestigio y el tener. Hacen denodados esfuerzos para que sus hijos puedan “aprender de todo”, invierten económicamente para lograr su desarrollo potencial. La vida social del niño está rodeada por las múltiples actividades que conforman su agenda semanal, convive con ella, sus horarios, y requisitos. En esta acumulación de exigencias con respecto a actividades, eficacias y rendimientos los síntomas infantiles, que debemos pensarlos en relación a los malestares actuales de los niños, nos hablan cotidianamente de sus angustias y sufrimientos.
Nos revelamos frente a la imagen del bombardeo vertiginoso de actividades que entretiene al niño y lo ubica en una posición absolutamente fija y pasiva en la cual se paraliza el impulso de la imaginación infantil.
Erica Faerman
Lic. En Psicopedagogía
e-mail: consultoriostrekan@hotmail.com

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