PLEGARIA INTIMA
Perdones y clemencias para todos aquellos que, como cactus azorados, se han asomado sobre la faz del planeta a través de los siglos.
Para todos aquellos que nunca pidieron nada, venir ni alejarse del vientre colosal.
Para y por todos aquellos que no saben que hacer con sus sangres y sus pieles, tan sensibles al viento y a los odios.
Perdón para los equivocados, los infelices y los desventurados, porque no supieron elegir otras vidas.
Y perdón y clemencia infinitas para los incontables eternautas que se deslizan a nuesta vera sin ser notados, buscando su destino final.
Perdón para el niño, el hombre, el anciano que aún hablan idiomas incompletos. Para aquellos que dividieron a ese mismo hombre en razas, colores, destinos.
Y un perdón mayor , sin distancias ni medidas, para aquel que, creyéndose dios, y luego, más aún, pensándose justo y sabio, amasó los muñequitos de barro que somos y los abandonó sobre la dura corteza del mundo que nos fue dado...
RAQUEL FAERMAN

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