martes, 1 de mayo de 2007

U R I E L


URIEL

ERASE un niño pequeño y sonador. Sus cabellos eran de color miel clara y sus ojos de color miel oscura. Su piel era suave, como la piel de todos los niños del mundo. Sus manos delgadas, su mirada confiada.

Le pondremos un nombre . El niño de nuestro cuento se llamaba Uriel.
Uriel tenía familia.



Amigos, compañeros de escuela, vecinos y conocidos.
A Uriel le gustaba escribir en cuadernos los nombres de la gente que conocía. La lista se hacia mas y mas larga a medida que Uriel crecía.
Todos querían a este niño y el quería a todos. Cada mañana Uriel se levantaba y les contaba a sus padres lo que había soñado. Su familia lo escuchaba y se sonreía con cariño. Tanta gente y tantos lugares poblaban los sueños de Uriel.

Uriel. Cuenta mas. Pedían sus hermanos y amigos. Pero Uriel tenia una respuesta para los pedidos extra. Basta.
Es que los sueños de URIEL TENIAN UN PRINCIPIO Y UN FIN. Uriel no inventaba ni mentía. Solo compartía sus sueños, que eran muy hermosos y coloridos.

Hay gente que sueña también de día. A veces sentado debajo de un árbol frondoso, otras viajando en un tren, o hamacandose en un parque.

Uriel soñaba también de día. De pronto sus ojos de color miel oscura se volvían brillantes, muy brillantes, como si estuviesen viendo algo que los demás no veían.

A veces Uriel sonreía. Y su sonrisa era la mas hermosa del mundo.
Y otras veces, sin que el mismo se diese cuenta, pequeñas lágrimas se deslizaban sobre sus mejillas, caían sobre sus ropas y aterrizaban sobre el pasto verde, humedeciéndolo.

Uriel miraba a las estrellas por las noches. Cuantas!. Imposible contarlas!. Imposible tocarlas, imposible jugar con ellas. ¿Entonces, para que tantas estrellas?. ¿Por qué el cielo no se caía?. ¿Por qué los pájaros volaban?¿ Por qué los niños crecían y las flores se marchitaban?

- Mamá…yo quisiera saber…
Uriel…yo no tengo respuestas. Solo soy una mamá y solo se que te amo.
- Papá..me gustaría preguntarte...

- Uriel, solo soy un papá y mi tarea es cuidarte y protegerte.

El abuelo de Uriel fumaba una larga pipa mientras la abuela amasaba el pan.

-¿Abuelo, por que el humo se eleva?

-¿Abuela, por que tu masa se infla como una señora gorda?

Quisiéramos responderte, Uriel, pero tú solo deberás encontrar las respuestas a tantas preguntas.

Uriel ponía su manos sobre los ojos y trataba de descubrir que había mas allá, lejos, muy arriba, cerca del sol. O buscaba formas conocidas sobre la cara de la luna. ¿Le parecía a él o la luna le hacia muecas?

En el pueblo lo llamaban: Uriel, el soñador.

Que ves tú, Uriel, que nosotros no vemos?

Uriel tampoco tenia respuestas, ´pero guardaba muy en secreto muchos sueños. Y todos sus sueños tenían larguisimas escaleras que lo llevaban hasta el cielo. O lo ayudaban a descender hasta el fondo del mar. Pero cuando trataba de usar las escaleras, Uriel se despertaba.

Una noche el cielo parecía mas brillante que nunca. Las estrellas parecían vestidas de fiesta, con elegantes vestidos plateados. Algunas veces, muy delgadas, nubes traviesas y polvorientas, les cubrían los hombros, y luego desaparecían rápidamente.

Un cometa de larga cola se mezcló entre las estrellas, asombrandolas, y luego desapareció, así como había llegado. Era un elegante y solitario viajero del espacio.
Un relámpago inoportuno quiso interrumpir la fiestas de estrellas y cometas, mas solo duró unos segundo

Y UN VIENTO HURACANADO Y mal educado quiso apagar las luces de la bella casa de las estrellas. Se metió por aquí, y´por allá, derribando algunas lámparas pero otra vez las estrellas fueron mas fuertes y lo echaron sin contemplaciones.

- Uriel, despierta! Es hora de ir a la escuela.- Dijo la mama.

¿Era un sueño o Uriel había visto la fiesta de estrellas?
Era tan hermoso!-Decidió que en su próximo sueño subiría por la larga escalera y compartiría la alegría de otra fiesta de estrellas.




- Uriel. Has traído la tarea ? - Preguntó la maestra.
Uriel solo pudo mostrarle un hermoso dibujo de estrellas y cometas.

- Uriel. ¿Has dibujado el mapa del mundo?

Uriel, timidamente, le dió a su maestra un dibujo mas precioso todavía de la Vía Lacea Y Saturno con sus anillos.

- Mamá, papá, casi he tocado las puertas del cielo.
Papá, mamá, he jugado con el polvo de las estrellas. Miren mis ropas. Están brillantes, como lentejuelas.
Sus padres miraban las ropas del niño pero no veían nada distinto. Solo remeras y pantalones, zapatillas y gorras.

Era verano. Uriel dejaba la ventana entreabierta para recibir el aire fresco y poder ver las estrellas. Pensaba y pensaba.

Una escalera. Como construir una escalera. Sogas, madera, hierro, tela de arañas.

Esa noche soñó que sus escalera estaba terminada y llegaba justo, justo hasta las nubes mas grandes. Trabajó mucho para construir su escalera. Trabajaba de noche. Las arañas tejedoras lo ayudaban y los bichitos de luz lo alumbraban.
El búho y la lechuza solitaria le cantaban a coro, toda la noche. Le susurraban en sus lenguajes…Sigue adelante, Uriel.

Por las mañanas el niño estaba siempre cansado, le costaba levantarse. En la escuela, cuando la maestra le decía,- Uriel, dibuja los continentes y los mares del mundo,- nuestro amigo repetía una y otra vez el dibujo de una larga, larguisima escalera recubierta de polvo de estrellas.
Una noche la escalera estuvo lista. Uriel preparó un cesto lleno de comida para el largo viaje y se vistió con sus ropas mas abrigadas.Estaba seguro que, allá arriba, todo seria muy frió. Llevaba bufanda, guantes y 3 pares de medias de invierno. UN GORRO GRUESO, UNA LINTERNA, UNA BRUJULA Y MUCHAS COSAS MAS.

Llegó el momento de la despedida. ESA NOCHE NO PUDO COMER, Estaba muy nervioso. Sus padres y hermanos lo miraban sorprendidos porque URIEL SIEMPRE TENIA BUEN APETITO,
Apresuradamente besó a sus padres, se cepilló los dientes y se acostó vestido- Se tapó hasta las orejas y cuando su madre entró para ver si dormía o necesitaba algo, Uriel apretó los párpados muy fuerte, haciéndose el dormido.

Así, con los ojos cerrados, decidió que también llevaría un cuaderno de anotaciones, como los marinos o los astronautas. Y muchos lápices y lapiceras.

En realidad estaba tan cómodo y calentito en su cama. Pero la escalera y la aventura lo esperaban.
Repasó todo el equipaje y se arropó mas todavía. El viaje seria largo.
Uriel miró con ojos un poco tristes a sus libros y juguetes. Se despidió de ellos con un Hasta pronto amigos y comenzo a trepar por la escalera.

La noche se hacia mas y mas fría. Trepaba rápido para entrar en calor. Volvió la mirada hacia abajo para mirar su casa, pero una niebla finita y gris no lo dejó ver nada. Miró hacia arriba y siguió subiendo, subiendo, subiendo.

Pronto llegó a las nubes. Se subió arriba de una muy pequeña. Era como un colchón. Uriel comenzó a hamacarse de acá para allá, saltaba y rebotaba sobre la nube. Se acostó sobre la panza de la nube y miró hacia arriba. Otras nubes mas grandes lo invitaban a subir.

La escalera se estiraba. Parecía no tener fin.
DE PRONTO UN VIENTO FUERTE EMPUJO A LA NUBE Y CON ELLA A Uriel. La nube se sacudía, se inflaba y desinflaba, subía y bajaba. Uriel tenia un poquito de miedo, pero así como había venido, el viento se alejó. Que alivio.

Uriel se despidió de la nube y siguió su viaje. Se sentía un poco cansado pero deseaba alcanzar a las estrellas.

Un rugido muy fuerte, fortísimo, como de mil leones juntos rugiendo, lo detuvo. Su corazón palpitaba a gran velocidad. Que pasaba ahora.?
Muy cerca suyo, a pocos cientos de metros un enorme avión plateado paso volando entre las nubes.

Alcanzó a ver algunas ventanillas, un par de poderosas alas y nada mas. Todo fue tan rapido.Otro susto.

URIEL VOLVIO A EXTENDER LA ESCALERA Y SUBIO, SIEMPRE ADELANTE.

Alli estaban. Brillantes, radiantes, hermosisimas. Pequeñas, medianas, grandes.
Millones de estrellas.

Millones de millones de estrellas. Con mucho cuidado, como si tocara a un pichón de gorrión, Uriel tocó la punta mas cercana de la estrella mas cercana. Uy. Que frió. Unas motitas de polvo de estrellas cayó sobre sus ropas dejándolas de color blanco, casi como la nieve.

Uriel se envolvió aun mas con la bufanda, la gorra y los guantes, y se animó a tocar otra punta de estrella. Esta vez cayó mas polvo. Blanquísimo, precioso.
Uriel miró hacia la derecha y descubrió a la Gran Vía Láctea. Podria quizás tomar algo de leche caliente.

Entonces se acordó de su termo y tomó un gran sorbo de chocolate que había preparado.

HMMM, AHORA SE SENTIA MEJOR.


Miró hacia la izquierda y vió a todos los planetas que la maestra le había enseñado. Venus, el bello, Saturno y sus anillos, Marte, el rojo y otros, muchos mas. Y hasta Plutón, polito, que había sido distituído...

Uriel viajaba, Volaba, gozaba.
Toda su ropa, su cara, su cabeza estaban cubiertos de blanco, Parecía un traje espacial. Tambien la escalera estaba blanquisima.

Todo era tan lindo…pero Urel se sentía nuevamente cansado para decir la verdad, un poquito extrañado. Solo un poquito. BUENO, en realidad, bastante. Todo el cielo era el mas enorme y delicioso parque de diversiones que jamás volvería a ver, pero ya quería volver a casa.

Se sacudió un poco las ropas, preparó la escalera para el descenso y comenzó a bajar. A medida que bajaba, se despedían de nubes, estrellas, cometas y meteoritos. Cada vez estaba mas cansaaaadoo.
Otro viento de boca muy grande comenzo a soplar. Fuerte. Muy fuerte.
U
R
I
E
L Caía rápidamente. Una nube muy gorda lo envolvió. Los ojos se le cerraban. La nube lo acunó suavemente hasta que el viento se alejó.
La luna le hizo un guiño con el ojo izquierdo y le envió un beso muy helado.
Las nubes…las estrellas…la luna..

Cuando a la mañana siguiente la mamá de Uriel entró a su cuarto para despertarlo como todas las mañanas, el niño no estaba en su cama. LA VENTANA ESTABA ABIERTA Y EL FRIO DEL INVIERNO ENTRABA SIN PEDIR PERMISO.

Asustada la mamá llamó al papá. Juntos se asomaron por la ventana. Allí , muy cerquita de la ventana, Uriel dormía profundamente sobre el piso húmedo. Hilos de telaraña, alambres, tornillos y todas las ropas de Uriel estaban blancas, muy, muy blancas.

Lo levantaron con cuidado, lo entraron a la casa y lo acostaron sobre el viejo sofá, cerca de la estufa.

- Uriel, despierta hijo!!!.

Los párpado de Uriel comenzaron a elevarse. ´Primero un ojo, luego el otro. Y de pronto, una sonrisa tan brillante como las estrellas cubrió toda la carita de Uriel

-Mamá, papá. Viaje toda la noche hasta el cielo. Toqué las nubes, las estrellas, jugué con ellas. Vi cometas y meteoritos. Tengo todo anotado.

Los Padres se miraron entre si
- Tuviste un sueño Uriel. --Dijo su madre

- Quizás eres sonámbulo. - Dijo su padre.

- Papá, mamá. Tengo un regalo para ustedes. Un trozo de estrella. Esta en mi bolso de viaje. Pêro cuando Uriel miró dentro de su bolsa, todo era hielo derretido.

- Uriel. Soñaste.

Nadie le creía.
Uriel guardó todas sus cosas y cerró el libro del viajero.

Los días pasaron.

Un día su madre limpiaba la habitación de Uriel.
Sobre su escritorio vió el libro de viajero y decidió abrirlo.
Comienza a leer. - Que niño fantasioso. Estrellas, planetas, nubes gordas. Que disparate!!!.

De pronto la mamá tropezó con una silla. El libro cayó de sus manos- Todas sus hojas se abrieron como si fueran alas y miles de millones de motitas de polvo de estrellas se desparramaron por toda la habitación. Cayeron sobre el piso, sobre la cama, la alfombra. Caían y resplandecían. Las paredes, el techo, las baldosas todo era blanco y brillante
Y aunque la mama de Uriel limpió y limpió durante muchisimo tiempo, tratando de quitar el polvo, las motitas de polvo de estrellas se quedaron a vivir con Uriel, en su habitación, Para toda la vida-

RAQUEL FAERMAN
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